Noventatrastistas

"El universo infinito en nuestras mentes perversas cachondas y nocheriegas."

lunes

Fuck Me

Hoy voy a escribir como lo haría Bukowski:
símplemente contaros una historia
con lo que me salga de debajo de las uñas y
ponerla en diferentes versos.

Esta noche quiero hacer algo bueno
y lo único que necesito es
mierda
cerveza 
y humo,
la piel de una mujer salada por el sudor
balanceándose sobre mi poya
también me vendría bien.

Hoy necesito follarte,
hoy necesito un trío, un cuarteto, una orgía...
LSD y erecciones ilimitadas,
música de los 80 siguiendo el compás de tus caderas y miradas
mientras pierdo mi lengua entre tus piernas
y me hundo en tus profundidades para buscarla.

Y beberte y besarte y bajar el ritmo y disfrutar de tu olor hasta que
cosas tan sencillas como un lunar en el sitio adecuado,
como el latir de tus piernas,
como los húmedos gemidos,
cobran vida y me rodean y me miran y me quitan el control
y me asesinan, 
para que, justo un instante después,
el recuerdo de tus labios
me regrese de entre los muertos.





viernes

Desde atrás


El músculo se atrofia cuando la cabeza,
llena de palabras limpias con sentido,
funciona en piloto automático.

El alma dormita
suspirando sueñecitos al aire,
ligeros como una pluma,

que se desploman sobre el suelo
liberando el humo y,
con él,
el músculo se atrofia.

Baño de gris mis entrañas
buscando un motivo para 
que el músculo no se atrofie,

encuentro miles de burbujas
con el reflejo de sus ojos,
el olor del mar y el calor del whisky en la garganta,
estallando una tras otra,
forjando la sonata del orgasmo
desde la parte de atrás de mi coche.

El músculo se atrofia si no se utiliza
o si no se sabe utilizar,
si me pierdo entre las sombras y
la única luz que encuentro
proviene del olor de su pelo en verano,
café y tostadas,
sexo por la mañana.

Un corazón fuerte puede latir 
tan intenso
que no permita que el alma deje de soñar
ni que el músculo se atrofie.



jueves

Autopsia

No sé por dónde ni por qué momento empezar a escribir lo que quiero contaros, así que dejaré que las palabras bailen solas. No sé en qué momento perdí el norte ni cuantas veces, solo se que a veces, no digamos cómo, enérgicos recuerdos zarandean los dinteles de mi realidad. Y que aunque las paredes son las mismas, no lo son las imágenes que las perfuman. Y es que a veces no puedo evitar ver a ese niño raro e incomprendido, demasiado temeroso del mundo para abrir la boca o para dejar de mirar con ojos atentos todo a su alrededor. Ni al adolescente que fue ecologista, idealista y después revolucionario. Ni a aquel que renegó de Dios sin saber muy bien como. Ni al que dijo "Mamá, yo nunca fumaré" que era el mismo que 16 años después dijo "lo he dejado", para volver a los 3 meses. Son esas las imágenes que me dejan sin aliento, porque siendo la misma persona, he tenido demasiado corazones y patrias y banderas, y sin embargo, aquí estoy. Yo que me proclamé justo, que portaba el estandarte de la verdad por las amplias avenidas de mi solitaria habitación, demasiado refugiada del mundo real y a la vez tan cerca.Yo, que ahora mismo no sé muy bien cómo ordenar mis pensamientos, fui todos aquellos, como aquellos eran yo, como lo siguen siendo. Y me entristece pensar en lo que pasaría si la flecha del tiempo no fuera de sentido único y los recuerdos de una misma persona que es,no tuvieran que venir del pasado. ¿Qué diría de mí? No se me ocurre otra solución que el triste hecho de que somos personas diferentes y lo peor de todo es que tiene sentido. No, lo peor de todo es que sé que tiene sentido. ¿Acaso tanto trabajo ha sido para nada? Tantos gritos en las calles, tanta tinta derramada, tantos sueños desvelados, tantos puños apretados. ¿Qué diría ese pequeño proyecto de Ché Guevara? O tal vez la pregunta correcta es ¿qué le diría yo a él?

lunes

El hábito de sentir.


Si tienes el cielo podrido dentro de la boca
y vuelves a echar de menos todo lo que nunca tuviste
desde el asiento delantero del coche,
las madrugadas de fines de semana,
entre las sábanas,
y sabes que no hay nadie, que no lo ha habido, nadie
que llene este espacio tan gigantesco,
que sea, mitad tú y mitad todo.
Mientras tú solo quieres que te abracen
cuando tengas miedo de estar viva,
o cuando seas feliz por el simple hecho
de estar viva.
Solo sabes que justo ahora
no hay nada...
solo un poema quemándose 
a ras del silencio,
solo una sombra que se bebe
uno a uno
tus huesos.

miércoles

Mañana de Abril


Desperté con menos legañas de lo normal. Me levanté e hice café para dos, leche y azúcar. Me tomé dos cafés y una tostada. La ducha me despertó escupiendo al principio, como de costumbre, el agua traída desde Finlandia por las tuberías interestatales de hierro oxidado. Recogí unos pantalones del suelo y dejé mis sucios pies descalzos, pisando el frío mármol del pasillo ansiando el calor de la arena. 

Como un recién levantado, torpe aún, me apoyé en la puerta, mirando la cama deshecha sólo a medias. Ya no me acerco buscando su olor, pues ya esnifé hasta el último y sutil resquicio. Maldigo al puto tiempo que pasa, pensando en que sólo hace dos días que estaba ahí, esperando el desayuno. Maldigo el recuerdo que me absorbe en su cárcel de susurros e imágenes difuminadas. Maldigo y golpeo las paredes.

Enciendo el ordenador y me bombardean con sorteos, las putas que se folla el rey, gafas de sol retro y tantas otras gilipolleces innecesarias como gilipollas innecesarios tienen conexión a internet. Nuestro mundo es subnormal y en el sistema solar no lo saben. 

Ya no me queda más dinero para que me lo roben, y eso me hace sentir algo de felicidad. No queda más que mi cuerpo, mi mente y esta mañana en la que las nubes juegan a esconder el sol y hacer más frío el sucio suelo que piso descalzo. 

Me acurruco en el sofá, bajo una manta. Se está bien, es cómodo y trae mil recuerdos que dejo que me abracen, que me besen en el cuello y muerdan el lóbulo de mi oreja izquierda. Me dormiré maldiciendo el tiempo que se fue, dejándome aquí, sólo, sin poder cambiar nada.

Desperté con menos legañas de lo normal, será porque las lágrimas limpiaron mis ojos durante la noche. 




jueves

Australia.


Australia la bonita,
con su tierra amarilla.
Pasando la mano
sientes el verano.

Bonita y amarilla
como tus mejillas.

Siempre que pienso en ti
me da el solano.
Australia es austral
Australia es donde escapo.


Y allí por siempre en sepia
me gustaría estar.
Desenfocado y lejos
en un eterno salmorejo.

Al sur del sur
ha superado
que me quiera ir
con lo que me has dejado.

viernes

De los nudos flojos

A las personas que más me importan en la vida,
las he perdido.
Perdido en el agujero negro
que es mi mente
trastornada de tanto viajar por el tiempo.
Porque cuando el fuego nace,
pequeño pero hermoso,
crece
y se hace fuerte,
y la luz que emite puede iluminar un universo,
nuestro mundo,
dejando ver los rincones perdidos,
y las maravillas aún por descubrir.
Los efectos ópticos de dos,
y solo dos,
dimensiones solapadas
no saben de fronteras, ni de Dios,
porque nada son y lo asumen,
sino una ilusión
de existencia.
Pero cuando la llama mengua,
nuestros ojos, excitados de manjares,
se miran sinceros, y severas palabras
sin sonido ni forma
se pierden para siempre.
Ay! mis almas gemelas,
yo que follé con vosotras sin carne
ni pecado, y sin embargo, cómo follamos!
Yo, último responsable,
os echo de menos.
Así como la materia necesita la forma,
así os necesito.
Y empecé a contar los años de mi vida
por el final
desde el día que supe,
que os había perdido para siempre.
Para nunca volveros a ver,
hermanas, desnudas sobre el lecho
del universo.

De los nudos flojos
Rafafields | 2013